Curso: Arquetipos Vivientes. (Verano 2009)
Disparadores: “La Templanza ” y “El Diablo”
Autora: María Gabriela Baduan
Templar al Diablo
Frugal, ascética te freno;
prudente te reprimo;
benigna te sujeto,
sobria te modero.
Temperada te esquivo;
reservada te evito,
templada te ignoro.
Circunspecta te circunscribo.
Suave... te escribo,
sujeta, mesurada te pondero.
¡Ah! Demoníaco,
Satánico.
Mefistofélico intentas abusarte.
Inquieto, audaz, danzante,
díscolo te atreves.
Sagaz, artista, listo, avispado te insinúas.
Disfrazado, excedido, inclemente,
bullicioso te sobrepasas.
Impávida te domino.
Adecuada te metamorfoseo
¿Qué quedó de Luzbel?
Maléfico anticristo.
¿Dónde fue Lucifer?
Diantre Belcebú.
¿Cuál eres tú?
Retentiva, te suelto.
Tremendo duende mañoso,
te partí.
Indómito te mueves.
Fiero resucitas,
pacífico renaces.
Tranquilo...tranquilo...
Quieto, obediente, formal
te describí. No le temas al Diablo Belcebú... No le temas.
Se vuelve ángel,
deviene niño,
muta Serafín.
Se insufla Querubín.
No le temas al Diablo Belcebú.
No le temas...No le temas...
que el Diablo eres tú.
deviene niño,
muta Serafín.
Se insufla Querubín.
No le temas al Diablo Belcebú.
No le temas...No le temas...
que el Diablo eres tú.
Disparador: “
Autora: Violeta Rocha
"Mire una caverna infernal. Ahi se encontraba el diablo tocando mgnificamente su violin. Del cuello del instrumento se materializaban y escurrian sanguinolentas cabezas humanas un tanto informes.
Al caer estas masas al piso, cobraban formas de hombres y mujeres en taparrabos que miraban a su señor. El demonio seguia tocando como flautista de Hamelin a los absortos y enbrujados humanos y estos comenzaron a danzar.
La danza de la gente giraba en direccion de manecillas del reloj, y al cambiar el compas y el ritmo, la gente giraba al lado opuesto.
Por momentos el diablo era el luminosos y bello Luzbel, solo que tenia las manos ensangrentadas, quien, por telepatia, producia tan malefica y dichosa musica. La gente seguia danzando . El diablo estaba en el centro, orquestando todo. No hay nada mas que ponerle atencion mas que a la embriagante musica del demonio."
Disparador: “La Estrella ””
Autora: Violeta Rocha
Disparador: “El Colgado””
Autora: Ana María Pineda
Mi profe nos leyó el siguiente texto:
" A BLAS DE OTERO”
Nuestra pena es tan vieja que quizá no sea humana:
ese mugido triste del mar abandonado,
ese temblor insomne de un follaje indistinto,
las montañas convulsas, el éter luminoso,
un ave que se ha vuelto invisible en el viento,
viven, dicen y sufren en nuestra propia carne.
Con los cuatro elementos de la sangre, los huesos,
el alma transparente y el yo opaco en su centro,
soy el agua sin forma que cambiando se irisa,
la inercia de la tierra sin memoria que pesa,
el aire estupefacto que en si mismo se pierde,
el corazón que insiste tartamudo afirmando.
Soy creciente. Me muero. Soy materia. Palpito.
Soy un dolor antiguo como el mundo que aun dura.
He asumido en mi cuerpo la pasión, el misterio,
la esperanza, el pecado, el recuerdo, el cansancio,
Soy instancia que elevan hacia un Dios excelente
la materia y el fuego, los latidos arcaicos.
Debo salvarlo todo si he de salvarme entero.
Soy coral, soy muchacha, soy sombra y aire nuevo,
soy el tordo en la zarza, soy la luz en el trino,
soy fuego sin sustancia, soy espacio en el canto,
soy estrella, soy tigre, soy niño y soy diamante
que proclaman y exigen que me haga Dios con ellos."
Mientras ella nos lo leía yo cerré los ojos y de repente comenzaron a aparecer imágenes, la primera que apareció fue Jesús en la cruz, yo lo relacioné en ese momento con la entrega y con la abnegación, como el colgado, que está suspendido.
Nuestra pena es tan vieja que quizá no sea humana:
ese mugido triste del mar abandonado,
ese temblor insomne de un follaje indistinto,
las montañas convulsas, el éter luminoso,
un ave que se ha vuelto invisible en el viento,
viven, dicen y sufren en nuestra propia carne.
Con los cuatro elementos de la sangre, los huesos,
el alma transparente y el yo opaco en su centro,
soy el agua sin forma que cambiando se irisa,
la inercia de la tierra sin memoria que pesa,
el aire estupefacto que en si mismo se pierde,
el corazón que insiste tartamudo afirmando.
Soy creciente. Me muero. Soy materia. Palpito.
Soy un dolor antiguo como el mundo que aun dura.
He asumido en mi cuerpo la pasión, el misterio,
la esperanza, el pecado, el recuerdo, el cansancio,
Soy instancia que elevan hacia un Dios excelente
la materia y el fuego, los latidos arcaicos.
Debo salvarlo todo si he de salvarme entero.
Soy coral, soy muchacha, soy sombra y aire nuevo,
soy el tordo en la zarza, soy la luz en el trino,
soy fuego sin sustancia, soy espacio en el canto,
soy estrella, soy tigre, soy niño y soy diamante
que proclaman y exigen que me haga Dios con ellos."
Mientras ella nos lo leía yo cerré los ojos y de repente comenzaron a aparecer imágenes, la primera que apareció fue Jesús en la cruz, yo lo relacioné en ese momento con la entrega y con la abnegación, como el colgado, que está suspendido.
Después aparecieron una paloma blanca y un cáliz. La paloma blanca se metió dentro del cáliz y con el piquito y la cabeza se restregaba en el fondo de "la copa" de la cual comenzó a salir vino. La paloma quedó empapada de vino, todas sus plumitas se veían rojas. De repente, la palomita se comenzó a sacudir y todo el vino se empezó a ir de sus plumas y ella quedó blanca, muy blanca, nuevamente como al principio. Después, la paloma se convertía en una mujer, una especie de ángel que con sus manos tocaba la cabeza de todos los "asistentes"; el lugar era como una ceremonia religiosa. Cuando mi profe terminó de leer el texto, yo abrí los ojos, estaba muy emocionada. Escribí rápidamente lo que había visto y sentido para no olvidarlo. Luego cada una de nosotras compartíamos qué era lo que habíamos sentido, la mayoría de mis compañeras hablaron de sensaciones; yo les conté mi historia, les relaté las imágenes que había visto y también la emoción que esto me produjo...
Yo sabia que apenas comenzara a contar me iba a poner a llorar; pero igual sabia que tenia que hacerlo y que no me podía quedar con eso "guardado", así que levanté la mano y les dije "estoy muy emocionada, y les relaté mi historia... “obviamente lloré como lo había previsto.
Una de mis compañeras se volteó y me dijo: “¿Ves? Así como lo que nos contaste que viste el otro día ¿Te acuerdas que te veías como una niña con una canasta repartiendo panes? El espíritu santo está contigo.”
Yo sé que ese era el mensaje, yo sentí algo muy hermoso, sé que estas imágenes que aparecieron en mi mente fueron un regalo de Dios.
Lo más sorprendente de las vivencias en esta clase, fue el haber encontrado de qué manera nuestro inconsciente se expresa. Cuando iba a las clases, no me esperaba en absoluto nada de lo que iba a suceder, son cosas que son imposibles de anticipar, y sin embargo sucedieron.
Esta experiencia fue todo un trayecto por el cual tuve la oportunidad de transitar con personas maravillosas, las cuales expresaron con la mayor sinceridad sus percepciones e ideas. Fue evidentemente un curso lleno de luz.
Los símbolos que descubrí en esta clase, que ahora sigo explorando más detenidamente, han sido todas expresiones de mi alma, la cual se encuentra en una constante exploración de entendimiento. Cuando hay personas alrededor que buscan lo mismo, es evidentemente más fácil transitar por este camino sin necesidad de ir a tientas.
Agradezco a todas las personas que me han aportado millones de cosas a través de sus conocimientos y más que eso, de su experiencia de vida.
Comparto una pequeña síntesis en imagen de lo que fue para mí está experiencia.
Disparador: “El camino recorrido a lo largo de todo el curso”
Autora: María Gabriela Baduan
Emprendo un viaje
sin equipaje.
Sin dilaciones esquivo opiniones.
Veintidós escalones,
sendero de oscilaciones.
Loco camino, insano recorrido;
excursión reservada,
trayecto por jornada.
trayecto por jornada.
Extraña parto…desequilibrada.
Sin ir, iré; imprudente, arrojada.
Embaucadora, maga…
Prestidigitadora desquiciada.
Bruja encantada, zahorí celestial
por una ruta arquetipal.
-
Nigromante zarpo
con mi pontifical bendición;
alquimista de mi propia condición,
sacerdotisa de mi alma
en pro de su evangelización.
-
Emperatriz y Reina
Madre de Cielo y Tierra;
dueña de estirpe sin extinción.
-
Co-gobernaré con el hombre,
Máximo Emperador,
Padre de ésta, nuestra civilización.
Sin pugnar por imperio
somos complementación,
-
Poder Supremo, Papal ablución
Ecumenismo de esencias
en comunión.
Cruzada Eucarística,
Encíclica sacramental,
ruta epifánica
hacia lo fundamental,
búsqueda fructuosa
de lo esencial.
Espejismo de lo más alto.
-
Me siento temblar,
me sacude una flecha.
Me dejo lastimar.
Meloso veneno…
Me va a paralizar.
Pálida pronuncio:
¡Me voy a enamorar!
Un niño caprichoso
nos ha consumado.
Pequeño travieso
¡Nos has conjurado!
Víctima somos
del error dorado.
¡Ay! Angelito
nos has fusionado.
Atónitos huimos,
nos desmembramos;
fragmentados,
nos individuamos.
nos escapamos.
-
A todo rodar
mi carro pretende esquivar.
Mi ansia añora
a casa llegar.
-
¡Se justa, Justicia
te voy a implorar!
Si existes y ejerces
déjame arribar…
Asustada, abrumada;
busco callar.
¡Eremita muda,
me dejé hipnotizar!
Soliloquio reprocho
mi flaco accionar.
¡Socorro!
-
Me pregunto:
¿Quién me va a auxiliar?
Tenías razón Nietzche…
“todo vuelve a girar”.
Tortuoso sendero
de la Eternidad.
Infortunada Fortuna.
¿Qué me irá a deparar?
-
Forzada peleo.
Una bestia me obliga a batallar,
una fiera contiende,
pretende hostilizar.
¿Animal totémico?...
Me quiere sodomizar.
Apocada
la logro fascinar.
La subyugo y me entrego
hasta regurgitar.
-
no paro de vomitar.
Colgada me dejo
por la náusea intrigar
¿Estoy viva o muerta?...
Sopor que desconcierta.
Ya no se la respuesta…
Goethe habla y me ayuda
en esta reyerta.
-
“Mientras no mueras y
resucites de nuevo,
eres un desconocido para la oscura Tierra”
Renazco para seguir,
mi sombra me ha abierto paso.

-
Templada me brindo
a una pócima divina,
Sanadora medicina;
brebaje curador,
medicamento del Éter.
Insuflo cada átomo del aire,
bebo cada gota de los Océanos,
huelo cada flor y cada hierba…
…Una extraña fragancia me enerva
y en verdad yo no se si es que sube
o se eleva de mi alma a la nube…
¡Te he robado palabras Juana!
Se agota mi vocabulario,
se extingue mi itinerario.
El universo susurra…
¡Te estás elevando!
Levito vociferando.
Ángel no tan angélico
el que me está tomando.
Endemoniada he negociado
con quien más he odiado.
Endiablada, muerta;
sujeta o descarriada.
He mudado un sujeto
con predicado.
En mí, Cielo e Infierno,
-
Yo…torre, guarida.
Tú…la Maison Dieu
¡Sal de tu monasterio!
¡Vete de tu hospicio!
Afuera está el inicio.
Luz, guía;
rayo de esperanza,
el cielo te alcanza.
Estrellas para asir.
¡Debes salir!
La noche te recibe
Allí está la Luna
que menguante te acuna.
Ojalá colaciones con el fuego.
Rescata tu ego.
Para sumarte al Sol
Y sigue…confusa,
Acalorada, incinerada.
fénix alada.
Serás polvo y nada;
estarás sustanciada.
Microesferas del todo,
redonda chispa de lava y lodo.
Mandala enloquecida.
Centrífuga y centrípeta,
mareada, constelada.
-
Exponente iluminada,
sin sospechar olvidada
sorda trompeta desmemoriada,
¡Oh! Dulce criatura enjuiciada.
-
Abandona el viaje.
Vuelve al cosmos.
El Mundo te demanda.
Deja de girar alocada.
Deja de levitar elevada.
El Universo virgen
te reclama…
Para reconocerte y poseerte…
Deja ya de vagar
y sumérgete,
Bacanal
al regazo de tu Suerte.
Curso: Arquetipos Vivientes. (Segundo cuatrimestre 2009)
Consigna: Escribir de forma colectiva un relato en base a distintos arquetipos elegidos por cada uno de los integrantes del curso. El escrito está sin correcciones tal cual lo escribieron los alumnos.
Cartas seleccionadas: El Ermitaño, La Rueda, La Estrella, La Luna, El Sol, El Juicio, La Muerte, El Diablo
Érase una vez en una comarca un ser que aparentaba ser joven, más no lo era. Se rumoreaba que era un sabio, pero la gente le temía, nadie sabía de donde era. Un día, hace ya algunos años llegó al pueblo un niño, se acercó a él y le preguntó su nombre, pero el forastero le dijo que no tenía, que lo nombrara como quisiera, así que lo llamaron forastero, aunque tiene tiempo viviendo en el lugar. Construyó una cabaña, donde por el día criaba gallinas, de las cuales comerciaba, mientras por las noches salía al bosque y se conectaba o más bien se ponía en meditación para estar más cerca de mí. Yo que solo aparecía en las noches, le recordaba a aquel sabio que no era el único que tiene su luz propia, sin embargo él empezaba a darse cuenta que esa luz brillaba muy adentro, en la capa más íntima de su alma, pero no podía llegar. Se sentía oscuro. La noche era oscura y solo podía ver esos destellos cuando este sabio le hablaba. Pero estaba en cierto modo contento por reconocer esos destellos, por tener la certeza de que eso otro existía. Su niño idealista volviendo a su esencia y brillando con toda su luz. Pero ahora la noche era oscura, triste…
En ese momento se dio cuenta que si solamente se quedaba en un solo punto o lugar no podía avanzar, ni dejar avanzar a todo y a todos a su alrededor. El equilibrio no se encontraba ni arriba ni abajo. El centro es el motor de todo pero es difícil llegar a él, uno debe avanzar y trabajar, pero si solo se mira un punto este se vuelve tedioso y no deja avanzar.
Decidió tomar un descanso y mientras dormía la noche lo alcanzaba. Una hermosa música lo despertó de aquel sueño que ahora no lograba recordar, pero tenía la certeza de que una respuesta le había sido revelada. Hechizado por el dulce sonido de aquella sublime melodía se decidió encontrar el origen de tan bellos acordes. En la oscuridad logró vislumbrar un ser cuya piel ilumina con destellos plateados en armonía con las notas que salían de su delicada lira. Se encontraron frente a frente y el silencio parecía despertar las voces que aguardaba años en el corazón de aquel hombre.
Decidió tomar un descanso y mientras dormía la noche lo alcanzaba. Una hermosa música lo despertó de aquel sueño que ahora no lograba recordar, pero tenía la certeza de que una respuesta le había sido revelada. Hechizado por el dulce sonido de aquella sublime melodía se decidió encontrar el origen de tan bellos acordes. En la oscuridad logró vislumbrar un ser cuya piel ilumina con destellos plateados en armonía con las notas que salían de su delicada lira. Se encontraron frente a frente y el silencio parecía despertar las voces que aguardaba años en el corazón de aquel hombre.
Toda una vida desfilaba ante sus ojos, sonidos, colores, palabras. Otras vidas, pasadas, regresivas. Sintió caer, hacia adentro, hacia nada, hacia él mismo. Veía alejarse el ser plateado, la lira. Seguía sumergiéndose. Cayó en el agua. Un agua negra. La luna se reflejaba en su superficie. Traspasó esa laguna. Más profundo. Destellos de luna, más oscuro. Destellos de sol. Aquellos destellos reflejaban e iluminaban su desnudez, una desnudez que le hablaba de la semejanza de todas las cosas, pues la desnudez muestra que el adentro es como el afuera y viceversa. La mañana es el mismo atardecer. Pero si uno sigue fijo su pureza se puede destruir y puede perder su verdadero poder. Su movimiento se convierte torpe y su cuerpo se desfigura, se muta, se pierde.
Por fin despertó de aquel ensueño y aquel bello ser de semblante asexuado le ofreció concederle el secreto del universo con la condición de que permaneciera con él por el resto de su vida. Entonces aquella entidad se dispuso a partir intentando hechizar nuevamente al forastero guiándolo por bellas ilusiones laberínticas que ofrecían más y más placeres tentadores a la vista del viajero.
De pronto se dio cuenta que todo era oscuridad, aquel ser luminoso ya no estaba con él, estaba solo, desnudo, sumergido en la oscuridad, en silencio, un largo tiempo, minutos eternos. Se encontró así hasta que una luz cegadora lo movilizó. Se sentía en un pleno despertar en todo sentido. Sus largas noches de espera bajo la luz de la luna, acompañado por las estrellas, en medio del bosque escuchando la música de la naturaleza habían terminado. Surgió de la oscuridad como un nuevo ser, y por fin obtuvo un nombre, ahora era llamado el renacido.











