Rumbo a lo desconocido: El Loco

Al observar esta carta acudió a mí una imagen; la de un niño recostado sobre el piso pintando con colores una ilustración en blanco, como aquellas que venían en los cuadernos para pintar cuando éramos chicos. Cerré los ojos, lo observé por un instante y pensé: ¿Por qué se me presenta esta imagen? La respuesta no apareció inmediatamente, aunque luego de unos minutos logré comprender la alegoría. El niño estaba inmerso en lo que estaba haciendo, disfrutando al pintar, al elegir los colores para utilizar en su obra. Pleno de inocencia se divertía con aquello que estaba creando, y yo aún sumergida en aquella escena que me ofrecía mi imaginación, lo contemplé con admiración.

Cuando nos acercamos a estas imágenes debemos hacerlo con el espíritu de un niño, libres de prejuicios y con el corazón lo más abierto posible para permitir que sean ellas quienes nos hablen. Quizás la carta del Loco anteceda a todas las demás, con el fin de proporcionarnos esa enseñanza. A partir de entonces, podremos hacernos o hacerle a esta figura aquellas preguntas que aparezcan en nuestro interior.

Para acercarte al significado profundo de esta carta, te propongo algunos ejercicios:
Hazle al personaje las siguientes preguntas: ¿Quién eres? ¿Por qué estás vestido de esa manera? ¿A dónde te diriges? ¿Por qué vas tan apurado? ¿Qué llevas en tu saco? Luego anota todas aquellas respuestas que vienen espontáneamente hacia ti. De igual forma te sugiero que observes tus propias reacciones. ¿Esta figura es de tu agrado? ¿Te resulta indiferente? ¿Te atrae? ¿Este loco te recuerda a alguien a quien conoces? ¿Puedes verte reflejado en él en algún momento de tu vida?Otro ejercicio para conectarte con la energía del Loco es anotar en un papel aquellas palabras que te vienen a la mente en forma espontánea. Toma una hoja en blanco, algunos lápices de colores y aventúrate a divertirte con lo que surge en tu imaginación a partir de esta imagen. ¿Puedes volver a ese estado de inocencia como el que tenía el niño aquél que a mí se me apareció? Antes de seguir leyendo te sugiero que lo intentes.

Si poseemos cierta inocencia y confianza frente a los acontecimientos suceden cosas de lo más fantásticas y sorprendentes. Voy a relatarte lo que a mí me acaba de ocurrir. Al estar escribiendo las líneas precedentes decidí hacer un corte, descansar un rato, pero al detenerme no pude hacer otra cosa que seguir reflexionando acerca de esta figura. Entonces, solicité al universo que me conectara con él con el fin de poder percibir sus efectos en la vida cotidiana. Pronto olvidé mi pedido y me dispuse a cocinar algo. Pasada una media hora mientras almorzaba encendí el televisor, y al pasar por los diferentes canales, en menos de 5 minutos pude visualizar y escuchar más de tres referencias a la palabra loco: “Comenzó el juicio al loco Mario” , “Más loca que una vaca”. También observé a un hombre disfrazado que contaba chistes e intentaba hacer reír al público, como aquellos bufones de la corte.A partir de este hecho me percaté de cuánto utilizamos esta palabra habitualmente en nuestro vocabulario con distintas acepciones como por Ej.: “Tuve un sueño muy loco”, “Me vuelve loco tanto ruido” “No te hagas el loco” “Gastar a lo loco” “Una suerte loca, unas ganas loca” “Un trabajo de locos, un frío de locos” “Loco de pasión, loca de alegría, locos de furia” “Ese hombre me vuelve loca”. Es decir, pese a que usualmente a los verdaderos locos los encierran en los manicomios, están más cerca de nosotros de lo que creemos. Incluso nuestra propia “locura” también anda por ahí, sonriéndonos pícaramente y haciendo malabarismos para que alguna vez le prestemos atención. ¿Quién no se ha sentido loco de pasión alguna vez? ¿Quién no ha cometido alguna “locura” de niño o adolescente? Es cierto que muchas veces esta palabra nos provoca miedo, sobre todo si en nuestro hogar el deber y la ley han prevalecido más que la libertad y el desorden.

Durante mucho tiempo por ejemplo, y por diversos motivos yo no pude conectarme con mí parte loca. Y fue así como la vida me fue cruzando con personas que me mostraron y luego colaboraron con el fin de tornarme más conciente de mi propia creatividad, libertad y espíritu aventurero. Personas que de alguna forma optan vivir de manera más creativa y conectada con el momento presente, que prefieren no enmarcarse en ningún molde puesto que perciben que son únicos.

Hoy en día podemos encontrarnos con personajes muy similares al de esta carta, representados en los adolescentes con sus pantalones bajos, sus remeras multicolores, sumergidos en la música que están escuchando con la mirada perdida. O en los parajes sobre las rutas tomando un descanso previo a reiniciar su viaje junto a sus enormes mochilas.
¿Qué llevarán en esas mochilas me preguntó un día mi padre? A lo cual yo le respondí con otra pregunta: ¿Te has ido alguna vez de campamento? No, me contestó él. Entonces no podrás saberlo nunca, respondí. Esta pregunta me pareció muy interesante, no obstante. A nivel simbólico, podríamos asociar esta imagen con el sentido de la libertad versus aquello que nos detiene o impide avanzar a raíz del peso que experimentamos al hacerlo. ¿Somos completamente libres, o la libertad absoluta es una mera ilusión?
En esta carta podemos observar como este personaje cual vagabundo, lleva una carga a su hombro. Aparentemente no acarrea algo pesado, sin embargo no parece estar libre del todo. Un perro lo sigue, y aunque él parece no darse por enterado, ha rasguñado su pantalón. ¿Será la tentación de mirar hacia atrás a lo que teme? Si lo hace, ¿se convertirá en estatua como en los mitos? ¿De qué se estará escapando? ¿Se trata de una fuga o de la confianza en lo que vendrá?

Oscar Wilde dijo una vez: “Más veces descubrimos nuestra sabiduría con nuestros disparates que con nuestra ilustración.” Al releer esta frase la palabra disparates me provocó en mí cierta curiosidad y al buscar su significado y su origen encontré lo siguiente: Según el Diccionario Clave de uso del español actual, disparate significa “Hecho o dicho sin sentido común o contrario a la razón. Lo que va más allá de lo razonable o de las normas, o se sale de los límites de lo ordinario o lícito.”

Continué investigando acerca de la raíz etimológica de esta palabra y descubrí que ésta es de origen latino y proviene del verbo disparare, que significa separar, dividir. A su vez del latín disparare deriva el vocablo disparar. Disparar: “Voz patrimonial del latín disparare, separar, negativo de parare preparar. De la familia etimológica de parar (V.).” Encontramos aquí una asociación entre disparate y disparar, no parar o no preparar. Retornando entonces a nuestra pregunta anterior: ¿De qué se estará escapando? ¿Se trata de una fuga o de la confianza en lo que vendrá? Si este personaje dispara, podemos asociarlo a una fuga, por otro lado si no prepara, podemos asociarlo a la confianza.

No preparar… un concepto bastante ajeno a nuestra cultura del orden, de la programación y de la idea lineal y continúa del tal llamado progreso. No debe haber saltos, retrocesos ni cambio alguno en aquello que iniciamos. No obstante, disparare en latín significa separar, dividir. Claro está que si nos encontramos divididos o separados no podemos tener continuidad, pero sí creatividad. Porque lo creativo solo se gesta en lo nuevo, en aquello que todavía desconocemos, en el vacío. Encontrándose sin más que con una tela blanca y con el propio desafío de crear, Goya, concibió, entre los años 1815 y 1823, una serie de 22 grabados (la misma cantidad que los arcanos mayores del Tarot) llamados “Los Disparates”. Aquí podemos observar uno de ellos “Disparate de Carnaval” el cual provocó mi interés por el parecido de uno de los personajes con nuestro Loco del Tarot.
Los disparates, nº 14: “Disparate de carnaval”. Museo del Prado

Los disparates, nº 14: “Disparate de carnaval”. Museo del Prado Al indagar un poco más sobre esta serie de grabados, evidencié que esta apertura hacia la creatividad del momento me había conducido a una aparente coincidencia, a través de la cual se revelaba la trama: Al parecer el verdadero orden de estos grabados nunca se supo, y la edición académica de 1864 utilizó una secuencia aleatoria, ya que no hubo modo de encontrar un plan de clasificación de la serie. Más adelante, se conocieron pruebas preparadas por el propio Goya, y además de conocerse los epígrafes provisorios, se vio que había dos numeraciones, una en el ángulo superior izquierdo y otra en el superior derecho, que además, no coincidían en el orden. Es por ello que aún no se ha resuelto el problema de la continuidad lógica de esta serie. ¿Una simple coincidencia? ¿O esto implicaba una conexión con lo que el autor quiso expresar en su obra?

Al indagar un poco más sobre esta serie de grabados, evidencié que esta apertura hacia la creatividad del momento me había conducido a una aparente coincidencia, a través de la cual se revelaba la trama: Al parecer el verdadero orden de estos grabados nunca se supo, y la edición académica de 1864 utilizó una secuencia aleatoria, ya que no hubo modo de encontrar un plan de clasificación de la serie. Más adelante, se conocieron pruebas preparadas por el propio Goya, y además de conocerse los epígrafes provisorios, se vio que había dos numeraciones, una en el ángulo superior izquierdo y otra en el superior derecho, que además, no coincidían en el orden. Es por ello que aún no se ha resuelto el problema de la continuidad lógica de esta serie. ¿Una simple coincidencia? ¿O esto implicaba una conexión con lo que el autor quiso expresar en su obra? Pareciera que no podemos tolerar el desorden y todo lo vago, ambiguo o impreciso debe aunque sea forzadamente volverse clasificable. 


Glendinning, un estudioso de Goya y principalmente de esta serie de grabados, relaciona la mayoría de los motivos de estas estampas con la tradición del carnaval. En general los personajes grotescos, deformes, fantásticos aparecen en toda la serie, y representan un típico “Mundo al revés”. 


Glendinning también advierte que uno de los rasgos carnavalescos es el de la insubordinación hacia todo aquello que personifique la autoridad. En casi todos los Disparates se muestra cómo la encarnación del poder es degradada, doblegada, descalificada o ridiculizada. Aquí se nos presenta el arquetipo del rebelde.
 
Probablemente nuestro primer acto de rebeldía comienza cuando somos adolescentes. Aquel momento en el cual no somos ni niños ni adultos pero comenzamos a definir nuestra propia personalidad. Y acá retomo la etimología de la palabra disparate, del disparare en latín que significa separar, dividir. En la adolescencia comenzamos a separarnos de nuestros padres como tales, advertimos nuestras divergencias y nos encargamos de manifestarlas a través de la contraposición, es decir exhibimos y hasta ostentamos la diferencia. De este modo pretendemos iniciar la separación de nuestra progenie como manera de experimentar y expresar nuestra propia individualidad. Sin duda esto ocasiona confusión, ya que aún no poseemos todas las herramientas para lograrlo. Sin embargo intuyo que este proceso de alguna manera nunca termina. Con esto me refiero a que a mi entender, este proceso muy lejos de ser lineal es cíclico. La personalidad no se termina de desarrollar nunca, es decir, como expresé al principio de la introducción, sin la búsqueda no hay partida ni regreso. ¿Será por eso que el Loco del Tarot no posee número alguno? Si no posee un número, como los grabados de Goya no puede ser clasificado, representa el vacío, lo que no tiene forma. Sin embargo, posee todo el potencial como el hueco en una vasija que espera a ser llenada. Pero si en el vacío está implícito el contenido, ¿por qué insistimos en catalogar, explicar y establecer orden definido para todo o casi todo? El vacío provoca angustia y la mente necesita organizar y sistematizar con el fin de crear la ilusión que algo se fije. Acaso sentimos que el tiempo se detiene y algo se estabiliza. Pero como dijo algún filósofo oriental, lo único constante es el cambio. Y solo si estamos abiertos a él y no resistimos, logramos convertirnos en una vasija de arcilla a ser moldeada y luego completada con aquellas experiencias que nos son propias para nuestra evolución como seres humanos. A continuación te propongo algunas preguntas para que medites más acerca de la energía del Loco:
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- ¿En qué áreas de tu vida estás actuando o quisieras actuar libremente?
-¿A dónde se dirigen tus energías?

-¿Cual es tu parte infantil?

-¿Qué cosas te hacen sentir libre y espontáneo?

-¿Que te gustaría hacer si pudieras hacer lo que quisieras?

-¿Cómo puedes sentirte más libre?

¿Confías en la vida?

Artículo escrito por Bárbara Levis Stewart (Derechos reservados)
 
Ver artículo sobre el Emperador del Tarot

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